Estaba pasando un mal momento a nivel físico y mental y había resultado ser parecido a una fuerte enfermedad seguida de una larga convalecencia en la que casi no puedes hacer nada porque tu cuerpo está exhausto y te falta energía para hacer algo más que lo básico del día a día.

Mi experiencia durante la sesión fue agradable y me sentí cómoda para explicar lo que me pasaba por la mente y cómo me sentía, sin que hubiera juicio. Estaba receptiva y el ambiente era agradable y de confianza.

Tras la sesión, mi mente está más clara y me ha resultado muy fácil centrarme en lo que quiero y tener un diálogo conmigo misma realmente sincero y claro, cosa que no sucedía desde hacía bastante tiempo.

De momento, el cambio que más me ha impactado y sorprendido y encantado ha sido descubrir realmente lo que me estaba haciendo daño sin haberme dado cuenta y ser capaz de ver cuál es la prioridad real de mis metas, que no se parece en nada a lo que yo pensaba antes de la sesión o incluso unas pocas horas después de ella. Hicieron falta algunas horas de sueño y sentarme sin expectativas para que la verdad que no había visto se revelase.

En un entorno de no-juicio y calma y disfrute es mucho más sencillo llegar a lo profundo de uno mismo y descubrir los cuentos que nos estábamos contando a nosotros mismos y dejar de engañarnos y tomar acción de verdad para lograr lo que realmente queremos.

 Se lo recomendaría a toda persona, de cualquier edad y filosofía vital, que estuviera en una encrucijada en la que la insatisfacción le hubiese hecho decidir dar un paso real hacía afrontar con cariño su vida. Porque sólo cuando estás dispuesto a aceptar la respuesta a las preguntas, sea la que quieres o precisamente la que no quieres, es cuando estás en el momento perfecto para dar un paso hacia ti mismo.