Cuando empecé el coaching con Loto, mi economía me preocupaba mucho. Me compré un piso en la costa Daurada (Tarragona), sin ser plenamente consciente de los gastos que suponía ser propietaria, ya que nunca lo había sido. Pensaba que sería imposible pagar todos los gastos y estaba valorando la posibilidad de venderlo, liquidar la hipoteca y volver a vivir de alquiler. El piso estaba a medio montar y eso me deprimía. Me preocupaba también pensar en la jubilación, que tengo cerca, en qué pasaría cuando la pensión fuera más baja que mi sueldo actual.

Os puedo asegurar que, en este momento, después de casi tres meses de las sesiones, todo esto no me preocupa nada. En lugar de obsesionarme con este tema, he encontrado ayudas y soluciones. Estoy alquilando una habitación o la casa entera este verano, a viajeros que llegan a la ciudad. Ha estado alquilada casi todos los días. De hecho, ha habido más demanda que oferta. He podido ir amueblando y decorando la casa, y obtener unas ganancias que me permiten vivir el presente con alegría financiera.

Todo esto es una parte importante de mi lista de deseos, y también que las personas que vinieran fueran buenas y agradables. ¡Y así está siendo! Hay huéspedes que me invitan a cenar o que me ayudan en pequeñas reparaciones ¡Y se van encantados de mi casa! Os puedo asegurar que estoy muy contenta de este cambio y de otros que se han producido de manera fácil.