Mi felicidad, antes de estas sesiones, dependía del éxito que tuviera en los distintos ámbitos de mi vida. Tenía muchos altos y bajos,  me frustraba si las cosas no salían cómo había planeado y me llenaba de euforia cuando salían como previsto o cuando encontraba un nuevo amor,  trabajo,  amistades …
 
Durante las sesiones, mi experiencia fue de mucha apertura, de darme cuenta que todo es posible. Loto me llevó a tener claridad en mis deseos e ir a por ellos sin miedo. Me dio fe y confianza.
 
Ahora mi vida es tranquila,  pacífica, gozosa, alegre,  amorosa,  feliz.  Loto es el Dios de la felicidad eterna.
 
El mayor cambio que he experimentado es no tener expectativas, el soltar el control y ver que si las cosas no van por dónde yo esperaba es porque hay otro camino mucho más fácil y llano esperándome.
 
Recomendarías este producto porque otra manera de vivir es posible, sin problemas,  sin retos,  sin esperar nada. Cómo dice Loto «estando presentes ni te sobra ni te falta nada».

Se lo recomendaría a jóvenes,  médicos,  maestros,  psicólogos… a cualquier persona que forme parte de nuestra sociedad.