Hola, muy buenas,

¿Qué tal se oye? Voy a proyectar bien la voz: aquí vamos con otro ejercicio de Happiness Gym desde el mar. ¿Por qué desde el mar? Porque me gusta, porque el agua fluye ¿Qué tiene que ver esto con el ejercicio de hoy? El ejercicio de hoy es un poco controvertido, te invita (y aquí va el ejercicio desde ya, sin esperarnos hasta el final) a que te vayas de cualquier ambiente en donde sientas que “no fluye”, después de 45 minutos. Si te quieres ir antes, vete antes, pero si llevas 45 minutos y sientes que no está fluyendo ¡vete!… ¿Por qué deberías de irte? Porque te mereces darte otra oportunidad, porque te mereces la oportunidad de estar en un lugar donde si fluya, te mereces la oportunidad de un cambio que te permita, al cambiar de espacio, cambiar de ambiente, cambiar también de estado psicológico y volver a mirar la vida con más justicia, con más objetividad, con más amor… Con los ojos más limpios para percibir la belleza.

Hace unas semanas, como ya sabes si has visto alguno de los otros videos… Pues, hace unas semanas estaba en Praga y en Praga conocí a una persona maravillosa, como casi todos, maravillosa cuando está de buenas y un poco neurótica cuando no estaba tan presente o tan de buenas (como muchísimas personas). Pero no es mi responsabilidad, no es tu responsabilidad que los demás sean o no capaces de hacerse cargo de sus neurosis o de sus “frufrús” como les llamaba una amiga mía, o tus “frufrús” o “tus rollos” o tus patrones limitantes: no son responsabilidad tuya los de los demás, son responsabilidad tuya los tuyos. Así que, claro que puedes ser compasivo, claro que puedes poner amor, apreciación, intención de que las cosas se muevan hacia un lugar brillante, inspirador, útil, productivo, eficiente pero si aún poniendo tu intención esto no está sucediendo [mira que cosita más bonita ha pasado por ahí -un niño pequeño recien bañado en el mar], si aún poniendo tu intención esto no está ocurriendo no es tu responsabilidad. Tu responsabilidad es encargarte de tu felicidad. because I can’t make you happy unless I am, porque no puedo hacerte feliz a menos que yo lo sea. Si estoy intentándolo y no está fluyendo, sí pongo mi intención y no fluye, tengo y tienes todo el derecho de irte y darte una siguiente oportunidad.

Así que este es el ejercicio, durante esta semana o hasta el próximo ejercicio estate atento a la regla de los 45 minutos y siéntete libre de disminuirla a 40, 30, 25… Tampoco me pasaría de poco: date la oportunidad de poner tu intención en dar lo mejor de ti y ver si eso revierte la situación. Claro, si es alguien a quien aprecias, si es un idiota (alguien que se comporta como idiota) o si es alguien que realmente sientes que no tiene nada que aportarte y tampoco tú mucho que aportarle porque no está abierto, vete tan rápido como te diga tu intuición. Pero si tu intuición se está ofuscando o nublando porque no comprendes, porqué no está fluyendo…, pon un tiempo límite…

Recuerdo esta tarde allá en Praga, como cuando llevábamos un rato y yo estaba como intentando poner buen rollo y apreciar la belleza y sacar un tema de conversación que a mí también me interesará, llegó un punto en que le dije:

-Oye, sabes qué? Esto no es cómodo para mí y quizá te lo tomes mal pero aún así tengo que decírtelo, tengo esta regla: la regla de que no paso más de 45 minutos con alguien que esté criticando, que se esté quejando, que no esté poniendo la atención en qué es lo que puede apreciar y qué es lo que puede aportar. Y entonces, eso, o cambias el chip o simplemente, no es nada personal pero, me voy a tener que ir porque necesito respetar esta norma… Y pasamos un buen rato juntos después de eso, no fue cómodo para mí, no fue cómodo para ella, pero fue bueno para ambos, desde luego fue respetuoso conmigo y de nuevo I can not make you happy unless I am,  “no te puedo hacer feliz a menos que yo lo sea”. No puedo respetarte a menos que yo me respete a mí, no puedo darte lo mejor de mí a menos que esté protegiendo a mi capacidad de estar en integridad, en amor, siendo testigo de la belleza que hay ahora visual y sonora con las olas del mar en este caso.

Hoy también, vengo de un evento al que me habían invitado a dar una conferencia, pero por algún motivo que aún no he visto del todo ha sido más intenso de lo que yo esperaba, tanto estar en el evento, que duraba todo el día, quizás el estar compartiendo con tantas personas con las que igual no tenía tanto en común, quizá también el que yo estaba ahí pasando muchas horas pero en realidad mi única decisión consciente e intención había sido reservar mi tiempo y energía para dar la conferencia, que era breve de 30 minutos… Pero el caso es que después de dar la conferencia he sentido como que no me hallaba, que no acababa de encontrar mi lugar o mi cauce de disfrute, tampoco tenía una claridad grande de abandonar la sala, no estaba habiendo mucha claridad en mi intuición, pero he decidido irme, y mientras me iba y mientras conducía de regreso aquí a Tarragona podía poner más atención en lo que se me estaba moviendo y se iba cambiando con los nuevos estímulos por las nuevas puertas y oportunidades que se abrían.

Es una solución que, en mi caso, no es la que más me gusta, prefiero que las cosas fluyan en vez de tomar decisiones en parte arbitrarias para transformar la situación, no es la solución más elegante; la más elegante para mí es que la intuición esté clara y solo seguirla, pero sigue siendo más elegante que quedarte en un espacio que te mete o que te que está activando la inercia de meterte en un espiral y caerte en un hoyo y quedarte ahí durante el rato que sea, más de 45 minutos… No hagas eso, no te hagas eso, sé feliz sin excusas.

No puedes tener una vida happycéntrica sino pones la felicidad primero, no puedes aportar felicidad a otros si no pones la felicidad primero, no puedes cuidar tu salud al máximo si no pones la felicidad primero y no puedes cuidar tu cerebro, tu capacidad, tu poder cerebral si no pones la felicidad primero… Simplemente no hay nada más eficiente que ser feliz, así que haz lo que sea necesario y cuando se estén acercando los 45 minutos o si quiera lleves 10, ten ya claro que el máximo son 45, máximo.

Como siempre, “no me creas”, no estés de acuerdo, tampoco estés en desacuerdo, date la oportunidad de poner esto en juego y, en este caso, ojalá que no aparezca ninguna oportunidad de jugar con este juego antes del próximo ejercicio. Pero si aparece, aplícalo y, en todo caso, en la recámara ten esa norma y la primera vez que tengas la oportunidad, aplícala. Yo te recomendaría que lo aplicaras 5 veces o 4, o 7, o 27… Antes de llegar a una conclusión de si esto funciona para ti.

Espero que esto te haya servido y también que si te parece que puede inspirar a alguien más, que lo compartas con esa persona. Asume tu responsabilidad happycéntrica: tu responsabilidad de compartir inspiración para que esto sea un mundo inspirado, compartir felicidad para que esto sea un mundo de felicidad.

Con Amor,

Loto Vázquez

 

 

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